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lunes 20 noviembre 2017
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El cartesianismo

El cartesianismo

Reinaldo Rojas

Toda situación de crisis genera sentimientos de inseguridad e incertidumbre, tanto a nivel individual como colectivo. Hay en la historia de la Humanidad períodos de auge y de crisis. El sigo XVII fue para la Europa occidental una etapa de transición entre el mundo medieval y el moderno, el cual tomará curso ascendente en el siglo XVIII con la Ilustración. Lo interesante de toda transición es que en ella se sueña, se piensa y se diseña lo que vendrá.

Los venezolanos hemos compartido el auge y declive de la riqueza petrolera en el contexto de una crisis histórica de pueblo que don Mario Briceño Iragorry denunciara en 1951 en su “Mensaje sin destino”, texto que aún sigue buscando destinatarios. Lo cierto es que la palabra crisis encierra muchos significados. Uno de ellos es la imagen de un camino que se bifurca, que nos da la idea de oportunidad. Pero para saberlo tenemos que asumir un acto de pensamiento sobre nuestra realidad. Ese acto de pensar nos evidencia que existimos.

El futuro es, pues, hijo de ese pensamiento que emerge de un sueño. Pero, ¿sobre qué conocimientos? En gran parte, el futuro es el pasado que se proyecta. Y eso nos confunde y nos llena de escepticismo. Pues bien, en el siglo XVII, en aquella transición entre la Edad Media y la Modernidad, apareció un hombre cuya obra intelectual abrirá los derroteros del mundo moderno. Su nombre: René Descartes (1596-1650), y su obra más emblemática: Discurso del Método. Esta obra está cumpliendo 380 años de haberse publicado, ya que salió a la luz en 1637.

 

¿Cuál es su mérito y trascendencia?

El Discurso del Método señala el fin de la Edad Media porque establece la ruptura con el Método Escolástico, agotado como instrumento para buscar la verdad y echa las bases del Racionalismo y su Método Deductivo, que junto al Empirismo y su Método Inductivo, formulado por Francis Bacon en su Novum Organum, serán los fundadores de las ciencias y la filosofía modernas. El Racionalismo nace con Descartes, el primer hombre moderno, en palabras de José Ortega y Gasette. ¿Qué importancia tiene recordar en este momento a Descartes, cuando hay temas tan urgentes y necesarios de discutir?

Bueno, que Descartes nos propuso cómo pensar para actuar. Nos legó un método de pensar que aún, sin saberlo, lo utilizamos de manera un poco rústica e inconsciente. ¿Quién era Descartes? Un muchacho enfermizo que nació en La Haye, Francia, en 1596, y murió en Estocolmo en 1650. Luego de estudiar lenguas y literaturas clásicas con los jesuitas se fue a París y más tarde a Holanda donde abraza la carrera militar. Estudioso de la filosofía, militaba en una especie de escepticismo frente al escolasticismo dominante. Como hombre de armas viaja por casi toda Europa y es en el Cuartel de Invierno de Neuburg, en 1619, donde descubre el Método, lo cual califica como un acontecimiento sensacional.

 

Y, efectivamente, su obra relata ese descubrimiento. Primero, la duda frente a las opiniones dominantes y el escepticismo reinante. Hay que trabajar con la incertidumbre que, en términos de la investigación científica posterior, será “plantear el problema”. A partir de allí, aborda los tres grandes problemas o cuestiones de la filosofía medieval, como son: el mundo, el hombre y Dios.

 

No hay certeza, todo es falso

Lo primero es el hombre, que en su recorrido tiene que renunciar al mundo y quedarse solo con su pensamiento y con la inseguridad que le dan los sentidos. No hay certeza, todo es falso. En esa primera acción encuentra que lo único verdadero es que él existe y esa verdad es producto del pensamiento, que es el cogito. Pienso, luego soy, es una certeza y la única evidencia de ser. En cuanto a Dios y su existencia, Descartes se aparta de la teología para plantearse la existencia de Dios como una idea que ya existe como algo infinito, perfectísimo y omnipotente. Y al llegar al mundo, lo piensa como una sustancia extensa, pero no infinita. Sólo Dios es la res infinita.

En la investigación científica moderna, a pesar de la crítica que ha recibido el racionalismo cartesiano, todas las corrientes y escuelas epistemológicas coinciden en que la ciencia se hace por medio de reglas o pasos. En efecto, Descartes estableció cuatros preceptos o reglas de investigación: la primera, “no admitir nada por verdadero que no conociera que evidentemente era tal”. La segunda, “dividir cada una de las dificultades… en tantas partes como fuera posible para resolverla”. La tercera, “conducir ordenadamente mis pensamientos comenzando por los más simples… a los más compuestos o complejos” y cuarto, “hacer en todo enumeraciones tan completas y revisiones tan generales que tuviésemos la seguridad de no omitir nada”. Eso es lo que denominamos cartesianismo. ¿No es este aún el proceder del espíritu científico?

 

enfoques14@gmail.com




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