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lunes 20 noviembre 2017
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Declaran independencia de Cataluña pero la suspenden para el diálogo

Declaran independencia de Cataluña pero la suspenden para el diálogo

BARCELONA, ESPAÑA.- El presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, declaró esta noche la independencia de esta región española luego del referendo ilegal del 1° de octubre, aunque suspendió sus efectos para abrir un proceso de diálogo.

“Asumo el mandato del pueblo de Cataluña para que sea un Estado independiente”, dijo Puigdemont en un discurso en el Parlamento regional, en el que alternó el catalán y el español, y en el que aseguró que las urnas, el 1° de octubre, dieron un mandato que él está “dispuesto a transitar”, señaló Efe.

Propuso dejar en suspenso la declaración de independencia durante varias semanas para iniciar un diálogo y emplazó al Gobierno español a aceptar una mediación.

Según el líder catalán, su Ejecutivo celebrará una sesión ordinaria para declarar la independencia e iniciar un proceso constituyente.

Afirmó en español que no tiene nada contra España, pero apuntó que la relación es “insostenible”, después de años de lo que consideró agravios por parte de las autoridades españolas.

Recordó que durante mucho tiempo ha reclamado un referendo acordado como el celebrado en Escocia, pero se ha encontrado con “una negativa radical y absoluta” del Gobierno español.

Entre los agravios mencionó lo que considera “menosprecio” a la lengua y la cultura catalanas, la falta de inversiones y la decisión del Tribunal Constitucional en 2010 de recortar el Estatut (norma básica en Cataluña) que había sido aprobado en consulta popular unos años antes.

Puigdemont aseguró también que Cataluña “es un asunto europeo” y se comprometió a “desescalar la tensión” generada por ese referéndum.

Existe “la necesidad imperiosa de desescalar la tensión y no contribuir ni con la palabra ni con el gesto a incrementarla”, dijo el president, explicando que su comparecencia de este martes no es por “voluntad personal ni obsesión, es por los resultados” del referendo prohibido del 1° de octubre, informó AFP.

La sesión se inició con una hora de retraso porque Puigdemont lo solicitó, según su campo por “contactos para una mediación internacional”, aunque el gobierno español desmintió rápidamente ese escenario, indicaron fuentes coincidentes.

En la coalición conviven diferentes sensiblidades, desde el conservador Partido Demócrata Europeo de Cataluña (PdeCAT) al partido de extrema izquierda de las Candidatura de Unidad Popular (CUP). Fuentes de la oposición afirmaban que el retraso se debía en realidad a discrepancias con este partido.

El Gobierno español de Mariano Rajoy había pedido a Puigdemont que no hiciera nada “irreversible” y desistiera de agravar la crisis política que vive España, la peor de su era democrática moderna, una demanda a la que se sumaron voces europeas.

 

El Parlament donde hablaba el presidente era un fortín. La Policía catalana cerró al público el parque donde se encuentra la Cámara para “prevenir situaciones de presión sobre la actividad parlamentaria”, ya sean unionistas o secesionistas, señaló un portavoz del cuerpo policial.

 

Las vallas rodeaban las entradas al parque, y había decenas de furgonetas policiales, muchas de ellas dando vueltas por la zona. Para entrar había que pasar por dos controles más que los habituales, y un helicóptero sobrevolaba la sede.

 

“Más ilusión que miedo”

 

En el exterior de la zona acordonada, en el paseo Lluís Companys -el último presidente catalán que había declarado la independencia- miles de personas seguían esperando el discurso en dos pantallas gigantes de televisión.

 

El aplazamiento dejó a la gente expectante, hablaban entre sí y se preguntaban por el retraso.

 

“Será algo protocolar”, especuló Lidia Gómez, una auxiliar de veterinaria de 34 años. “Muchos nervios, pero ya llegados aquí una hora mas no importa, lo hace más emocionante”.

 

“Estamos esperando que declaren la independencia y sabemos que tendremos que estar en la calle para defenderla”, dijo Marta Martínez, abogada de 50 años.

 

El portavoz del gobierno español, Íñigo Méndez de Vigo, avisó al presidente catalán: “quiero pedirle al señor Puigdemont que no haga nada irreversible, que no emprenda ningún camino que no tenga vuelta, que no lleve a cabo ninguna declaración unilateral de independencia, que vuelva a la legalidad”, dijo a la prensa.

 

Rajoy comparecerá el miércoles a las 2:00 de la tarde (hora local) en el Congreso de los Diputado para hablar de Cataluña. Sobre la mesa, el Gobierno tiene la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que prevé la suspensión del autogobierno de Cataluña, restaurado tras la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), o incluso decretar un estado de emergencia, pero podría optar por una serie de medidas menos alarmantes.

 

La vicepresidenta del Gobierno español, Soraya Saénz de Santamaría, en una acalorada sesión en el Senado, dijo que “vivimos uno de los momentos más importantes y difíciles de nuestra democracia”, restaurada con las elecciones de 1977 y la Constitución de 1978 tras la dictadura franquista.

 

Madrid recibió además el respaldo del presidente francés Emmanuel Macron y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, quien pidió al ejecutivo catalán que “no anuncie una decisión que vuelva tal diálogo imposible”

 

Por su lado Macron señaló que “confía” en una solución pacífica ante el “acto de fuerza” del ejecutivo catalán.

 

Pero las presionas nacionales e internacionales, así como la fuga de empresas y la incertidumbre económica, podrían moderar la postura de Puigdemont, que reclama una mediación internacional para solucionar el conflicto.

 

En juego está el futuro de un territorio estratégico para España, con una superficie similar a la de Bélgica, con un 16% de su población y un 19% de su Producto Interior Bruto. Y desde Madrid, no piensan quedarse de brazos cruzados.

 

Tercera declaración de independencia en 86 años

 

En los últimos 86 años, el gobierno catalán ha proclamado en dos ocasiones la independencia, sin que llegara a materializarse. El primero en hacerlo fue Francesc Macià en 1931, y el segundo Lluís Companys, en 1934, lo que le costó ir a la cárcel.

 

Ante este horizonte, las empresas optaron por resguardarse: de las siete compañías catalanas en el selectivo bursátil español, seis trasladaron su sede a otras regiones españolas como los bancos CaixaBank y Banco Sabadell, o la energética Gas Natural.

 

“Es un reflejo claro del grado máximo de preocupación” del mundo empresarial, advirtió en un comunicado la principal patronal regional, Fomento del Trabajo, pidiendo a los independentistas frenar sus planes que podrían llevar “hacia la insolvencia económica”.

 

José Luis Bonet, presidente de Freixenet, la gran marca de cava -vino espumoso catalán- se mostró convencido de que habrá declaración de independencia pese a que sería “un desastre”.

 

“Si lo hacen será un desastre pero en cualquier caso lo harán”, dijo a la radio Cadena Ser, avisando de que su marca seguirá el camino de las principales empresas y se irán de Cataluña.

 

“Lo que sí es seguro es que va a continuar el éxodo” de empresas, pronosticó.




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