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domingo 24 septiembre 2017
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Las sanciones de Trump

Las sanciones de Trump

Osmel Ramos

Las recién oficializadas sanciones de Trump contra Venezuela (no contra su gobierno) ameritan de un análisis serio, y aunque el tema de las finanzas internacionales presenta importantes niveles de complejidad, con la intención de hacerlo más digerible para el lector poco conocedor de la materia será abordado desde el punto de vista político, sacrificando la rigurosidad académica y al lenguaje técnico.

Después de algo más de dos años de injerencismo “diplomatizado”, y ahora en forma abierta en lo administrativo y en lo político (incluida amenaza de intervención militar) por parte de gobernantes de EE.UU. y un grupo de aliados mandatarios derechistas (algunos ilegales), preocupa que todavía existan personajes del mundo político -y del no políticos- que por ingenuidad, comodismo o complicidad mantengan la opinión o creencia que lo de la guerra económica y la posibilidad de una intervención militar extranjera son especulaciones de Maduro para utilizarlas como “excusa o chantaje ante el pueblo chavista para mantenerse en el poder”, punto de vista que en el pasado no muy lejano pudiera ser producto de una entendible duda ante cierto facilismo oficialista de culpar al “imperialismo” de todo lo malo, exonerándose erróneamente de cualquier responsabilidad.

Ahora bien, preocupa más que lo anterior la posición de una MUD que considera pecado mortal que el gobierno utilice subterfugios legales y políticos para evitar ser desplazado del ejercicio del poder, calificándolo de dictadura (la oposición ganó las elecciones el 6-D y participará en las de octubre, extraña dictadura), mientras tanto, la misma MUD, en su afán de asumir el poder, con muy poco rubor político y sin la mínima muestra de identificación con concepto ético de patria, considera que no es pecado político ni delito constitucional apoyar públicamente las agresiones y amenazas que contra nuestro gobierno y el país realizan el gobierno estadounidense secundado por otros gobernantes (algunos ilegales o ilegítimos), posición evidentemente huérfana de algún sentimiento nacionalista que, ni siquiera se atreven asumir, en algunos de los mismos países injerencistas, donde la oposición une su voz a la del oficialismo para, al menos formalmente, reaccionar conjuntamente cuando la soberanía nacional es amenazada o cuando alguna figura prominente (de la política o de otro campo) es agredida.

Con relación a las últimas decisiones de Trump contra Venezuela conviene precisar dos cosas: la primera, se trata, ahora oficialmente, de un ilegal bloqueo financiero (precisamente por quienes acusan de ilegal a nuestro gobierno) para obstaculizar que al país puedan ingresar dólares producto de la colocación de bonos de la República o de Pdvsa, es decir, se trata de una de las facetas de un bloqueo eco nómico total, con efecto similar al ocasionado por la caída de los precios petroleros, por lo que se afectarán las importaciones de alimentos, medicinas, insumos, etc., y la segunda razón, no se trata de medidas que sólo afectarán a funcionarios del gobierno, sino a toda la sociedad, en especial a los sectores más humildes.

Lo anterior conduce a dos reflexiones críticas sobre los intentos de justificación de algunas posturas políticas con supuestas bases éticas que apoyan las agresiones del gobierno estadounidense: una es, que las supuestas “razones humanitarias” con la que la MUD y los gobiernos de EE.UU. y aliados justifican las agresiones, quedan en entredicho al aplicarnos un bloqueo financiero que afectará principalmente a los sectores más necesitados del país al acentuar -no disminuir- la escasez de productos, y dos, se fortalece la tesis de que a los centros internacionales de poder del capitalismo no les conviene una salida democrática en Venezuela porque su interés se centra en poder disponer de nuestras reservas de hidrocarburos, minerales, agua, etc., lo que no podrán hacer con ninguna administración sujeta a la vigente constitución, sea izquierdista o no, de allí la prioridad para el gobierno de EE.UU. de derrocar a Maduro, rechazar a la constituyente y la posición entreguista de la MUD.

Finalmente, acusar a Maduro de querer implantar una tarjeta de racionamiento como en Cuba no es más que otra manipulación ideológica, porque, primero, la tarjeta es una medida de emergencia que, por cierto, en ningún manual de marxismo clásico o moderno se señala como un principio económico socialista, y dos, en Cuba tuvo que implantarse como respuesta obligada al brutal bloqueo económico impuesto por EE.UU. a partir de la década de 1960 hasta el presente, bloqueo que ahora han empezado a aplicar a Venezuela, pero con un éxito no tan fácil de asegurar por las condiciones particulares de nuestro país.

 

Pensamiento. –

“Los medios comenzaron a existir para decir la verdad, y hoy existen para impedir que la verdad se diga”.

Gilbert Chesterton




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