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domingo 24 septiembre 2017
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La redacción debe ser clara, sencilla y precisa

La redacción debe ser clara, sencilla y precisa

Carlos Parra (*)

¡Hola amigas y amigos!

Trataré en lo posible de escribir recomendaciones fundamentales que no pueden faltar en una redacción clara, sencilla y directa.

Antes que cualquier otra cosa, medite con detenimiento sobre el asunto que desea abordar, ordenando las ideas secundarias en torno a la idea principal. Debe tener una idea muy clara de lo que quiere transmitir.

Hay que darle unidad al escrito, evitando cambios bruscos de tono o perspectiva, de modo que resulta coherente.

Cuando no se tiene mucha práctica en el arte de la redacción, es difícil lograr una versión definitiva al primer intento, pero eso es normal, le sugiero hacer borradores en los que escriba sus ideas como le vengan a la mente, para después darles forma y orden.

Hay que tener siempre presente que el sustantivo y el verbo son las piedras angulares del lenguaje y deben aplicarse correctamente.

También hay que eliminar los adjetivos inútiles y excesivos, que suelen hacer el texto más pesado y “chocante”.

Se debe utilizar el adverbio apropiado cuando modificamos un verbo. Recuerde que el adverbio es al verbo lo que el adjetivo al sustantivo.

Es importante no abusar de los adverbios terminados en “mente”, que con tanta frecuencia se repiten en el idioma español. Esto se puede evitar si dice, por ejemplo, con pena en lugar de penosamente.

Use con propiedad las preposiciones y conjunciones indispensables para lograr la cohesión y claridad. El mal uso y abuso de estas partículas afecta directamente el estilo.

Hay que limitarse al usar los modos conjuntivos evitando expresiones como: por consiguiente, a fin de que, esto es, por lo tanto, con todo, etc.

No puedo olvidar decirles que el gerundio es un derivado verbal terminado en ando – iendo, particularmente delicado, así que cuando no se sienta seguro de estar usándolo correctamente, es mejor que lo sustituya por otras formas verbales.

La correcta puntuación evita toda clase de divergencia en la interpretación del texto. Un punto o una coma mal colocados pueden cambiar el significado de una frase u oración, así que estudie las reglas de la puntuación.

No menosprecie los acentos, son importantes. Úselos correctamente, ya que no es lo mismo decir el joven solícito que el joven solicitó…

Evite las palabras rebuscadas e incomprensibles; elija siempre el sinónimo más conocido y más breve.

No imite ningún estilo determinado, aun cuando algunos le parezcan magníficos. Descubra su propio estilo y piense que no hay en el mundo dos personas iguales.

El español permite ordenar las palabras en la oración de acuerdo a su estilo. Use los que le parezcan más naturales.

Es importante darse tiempo para leer y releer lo que escribió antes de enviarlo a su destino, quizá encuentre algo que deba corregir o que quiera modificar.

Esto no significa que debe adquirir la manía de la perfección, al grado de querer cambiar constantemente la forma de cada frase para que finalmente no quede a gusto con lo que escribió.

Por lo anterior me atrevo a afirmar que cualquier persona que lo desee logrará darse a entender sin confusiones. Sólo es cuestión de repasar o consultar las reglas gramaticales cuando así se requiera. El estilo y el “toque” ya los posee usted.

Recuerde que la redacción debe ser lo más clara, sencilla y correcta posible.

“Enseñen y tendrán quien sepa; eduquen y tendrán quien haga”.

Simón Rodríguez.

(*) Lcdo. Lengua y Literatura y Miembro correspondiente de la Academia de la Lengua, Capítulo Carabobo.

 




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