Search
miércoles 13 diciembre 2017
  • :
  • :

ANC: Tiempos de peligro

ANC: Tiempos de peligro

Vladimir Villegas/Globovisión

Venezuela vivió el domingo una jornada electoral teñida de muerte, represión y violencia. Lamentablemente, sigue creciendo la cifra de ciudadanos asesinados, heridos y detenidos por ejercer el derecho a la protesta frente a una iniciativa impulsada a partir de una interpretación torcida del texto constitucional. Duele la muerte de ciudadanos, sobre todo jóvenes, y también es de lamentar la pérdida de vida de funcionarios policiales o militares. Ninguna muerte puede ser motivo de alegría. No había necesidad de pasar por este trance tan doloroso. Todo por empeñarse en buscar vías non sanctas para evadir el veredicto de los venezolanos en elecciones previstas en la agonizante Carta Magna de 1999, y por dotar al chavismo gobernante de atribuciones y facultades que en situaciones de normalidad institucional y democrática no le corresponderían.

 

Números más, números menos, ayer quedó en evidencia que las grandes mayorías no quieren ni aceptan la electa Asamblea Nacional Constituyente, nacida de un proceso altamente cuestionado nacional e internacionalmente. La desolación en unos sectores y las protestas en otros fueron de tal magnitud que es imposible vender la idea de que todo fue paz y masiva participación. Quienes dijeron eso ni ellos mismos se lo creyeron. Ni Hugo Chávez en sus mejores tiempos logró una votación como la que han dado a conocer desde el Consejo Nacional Electoral.

 

Pero la instalación de esa Asamblea Constituyente en las próximas horas nos anuncia tiempos de peligro para los derechos del pueblo venezolano consagrados en la Constitución de 1999. Temo que pueda iniciarse en Venezuela un proceso de regresividad. De pérdida formal de conquistas producto de la lucha histórica de los ciudadanos a lo largo de décadas.

 

Llega esta Asamblea Constituyente en medio de amenazas de acabar con la inmunidad parlamentaria, de descabezar y anular poderes y de modificar postulados constitucionales vinculados a temas tan sensibles como los derechos humanos, la libertad de expresión y el derecho a la información. Recaerá sobre los integrantes de esa Asamblea la responsabilidad política por cualquier paso en falso que signifique abrir las puertas y darle un supuesto piso constitucional a un modelo aún más autoritario que el que ya se ha venido imponiendo de hecho.

 

Pero también el liderazgo psuvista que no resultó electo para formar parte de ese organismo debe asumir su responsabilidad. El silencio no podrá ser una opción frente a cualquier intento de desnaturalizar la Carta Magna de 1999, reconocida por las grandes mayorías nacionales como el proyecto de país que unifica a Venezuela. Más allá de cualquier acto que intenten o logren llevar a cabo y que resulte en menoscabo de los derechos y garantías conquistados y consagrados en el texto constitucional, no tengo dudas de que en el corazón de los venezolanos esos derechos quedarán sembrados y tarde o temprano prevalecerán por sobre cualquier tentativa de erradicarlos.

 

Vienen tiempos duros y difíciles para el país. Para el ejercicio del periodismo vienen circunstancias mucho más complicadas. Ayer vimos nuevamente una muestra de lo que significa la labor de los comunicadores sociales, para quienes violan derechos humanos. No fueron pocos los colegas atacados y reprimidos por funcionarios policiales y militares. Y también temo que la tentación autoritaria se concrete en desmejoramiento de derechos en materia de libertad de expresión e información como parte de las “tareas” de la Asamblea Constituyente.

 

Cayeron en saco roto los esfuerzos que se hicieron para evitarle al país el trance por el cual ya estamos pasando. Los llamados a una solución pacífica, democrática y electoral nacida de una negociación sobre la base de la Constitución de 1999, el gobierno ha optado por una Constituyente que, lejos de traer paz y unidad, ya ha generado división, represión, violencia, muerte y mucho dolor. Al corto plazo no soy nada optimista con respecto al curso de las cosas en nuestro país. Pero en definitiva soy optimista con respecto al futuro de Venezuela.

 

Mi solidaridad con los familiares de los asesinados. Mi reclamo de justicia y de cese a la represión. Mi llamado a evitar la violencia y a privilegiar la lucha pacífica por la defensa de la democracia y de la Carta Magna que le da sustento y hoy corre peligro.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *