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Lunes 24 Julio 2017
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A toda prisa

A toda prisa

Simón García

Sin anuncios, advertencias o ruedas de prensa, se suceden los acontecimientos en los períodos de crisis. Las situaciones que imponen nuevos rumbos no se decretan. ¿Alguien declaró la caída del muro de Berlín?

Junio, mes agitado. La admirable lucha en las calles contribuyó a cambiar el escenario de lo que era una confrontación entre gobierno y oposición. Pero los costos han sido tan altos y dolorosos que hay que inventar como mantener, extender y masificar la lucha sin la obsesión de chocar contra las barricadas policiales.

Las transiciones generalmente están acompañadas de confusión para leer lo que ocurre, de inseguridad sobre lo que hay que hacer y de incertidumbre sobre lo que está por venir. El papel de los líderes es crear confianza en las posibilidades de cambio y señalar los mejores modos para llevarlas a la práctica. Son los garantes de la eficacia y la calidad de las luchas.

Esa misión la están cumpliendo, colectivamente, pero con unidad plural aún insuficiente, los partidos de la MUD. Una vanguardia que está por encima de la comprensión media de la realidad, pero alejada de las vivencias de la calle sin asfalto. Cediendo a la urgencia tiende a ignorar que la velocidad del movimiento la determinan quienes avanzan menos rápido. Para sumar apoyos y multiplicar coincidencias con otros actores fuera de la MUD, hay que acompasar el tiempo.

Los sucesos políticos más notables de junio fueron, la irrupción institucional de la Fiscal; el quiebre entre el chavismo constitucionalista (sin Maduro) y el chavismo madurista (contra Chávez); la acción más concertada en la MUD y la activación del movimiento estudiantil y de la llamada resistencia que no es exactamente un brote ultraizquierdista y menos un bojote de malandrería.

Junio mostró la potencia de una alianza entre la Asamblea Nacional y la Fiscalía. Creó un terreno común en defensa de la Constitución. Y nos puso frente a un objetivo existencial: el retiro de la Constituyente o evitar que se configure un fraude constitucional que prorrogue el continuado hundimiento del país en la barbarie y la destrucción.

Hay urgencia. Pero el juego suma cero de la cúpula de la dictadura no debe conducirnos a agolpar decisiones improvisadamente. La rapidez de la acción no puede sacrificar su eficacia. No adoptemos fechas rígidas. No coloquemos en riesgo la preservación del carácter pacífico, democrático, constitucional y electoral de la estrategia. Es nuestra ventaja.

Hoy debemos empeñar todas las energías en movilizar a la mayoría del país en torno al primer gran acto de desobediencia civil masiva y nacional: la consulta popular del 16 de julio con arreglo al artículo 70 de la Constitución.

Esa es la gran oportunidad para extender y multiplicar los Comités de defensa de la Constitución y para encontrar acuerdos con el chavismo constitucionalista, fuera o dentro del PSUV y del gobierno, que son indispensables para ganar todos.

@garciasim




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