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miércoles 22 noviembre 2017
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El Derby de Jonrones tiene sello latinoamericano

El Derby de Jonrones tiene sello latinoamericano

El dominicano Gary Sánchez se encontraba en Triple-A hace exactamente un año. Vivía una cuenta regresiva, que le llevaría a convertirse en una fuerza ofensiva de los Yanquis de Nueva York, a partir de agosto. Faltaba menos de un mes para que fuera llamado definitivamente a las Grandes Ligas e iniciara una de las rachas más notables que haya vivido un latinoamericano en las Mayores, al disparar 20 cuadrangulares en apenas 53 juegos y pasar de ser cátcher del futuro a receptor del presente en el Bronx.

Sánchez corona su ascenso a la fama este lunes, con su primera participación en el Derby de Jonrones de la gran carpa. Junto a su compatriota Miguel Sanó, defiende el orgullo del Caribe en esta competencia de forzudos, que desde hace 32 años se celebra como parte de las festividades del Juego de Estrellas de la MLB.

Sólo dos latinos participan en esta ocasión. Llegan a un escenario, el Marlins Park, donde muy posiblemente escucharán centenares de voces gritar en español por cada uno de sus tablazos. Miami es una ciudad multicultural y el castellano es la segunda lengua más hablada en la Pequeña Habana, donde se alza el moderno estadio.

Sánchez y Sanó, que también participa en su primer desafío de sluggers, buscan darle la duodécima diadema a América Latina. Porque con la doble conquista del cubano Yoenis Céspedes, en 2013 y nuevamente 2014, los toleteros de la región han dominado 11 veces esta cita, que nació en 1985 como una idea complementaria al Clásico de Julio.

Céspedes es el único bateador no estadounidense que ha vencido en dos ediciones consecutivas. Su nombre figura en una exclusiva lista que incluye a Ken Griffey Jr., miembro del Salón de la Fama de Cooperstown y un antiguo animador de la justa, que entre 1994 y 1999 se llevó el trofeo en tres ocasiones, incluyendo las últimas dos en fila.

La hazaña de quien hoy es uno de los patrulleros de los Mets de Nueva York es una entre muchas protagonizadas por sus colegas nacidos más abajo del Río Grande, desde que en 1989 el puertorriqueño Rubén Sierra se convirtió en el primer representante del área en llevarse la presea.

Sierra y Juan González, otro nativo de la Isla del Encanto, este último en 1993, abrieron la brecha que ahora quieren seguir Sánchez y Sanó. Aunque lo hicieron de modos muy diferentes.

El Indio se impuso en el Angel Stadium con apenas tres maderazos en total, una cifra que hoy luce anémica. Además, compartió el reconocimiento con Eric Davis, porque en aquellos inicios eran permitidos los empates.

Igor, en cambio, sacó siete pelotas, para vencer a los mejores aporreadores de su época en Candem Yard. Allí estuvieron Griffey, a quien doblegó en un desempate, y también Cecil Fielder, Albert Belle, Mike Piazza, David Justice, Bobby Bonilla y Barry Bonds.




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