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viernes 20 octubre 2017
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Espejo de vida Resistir, perdonar y avanzar

Espejo de vida Resistir, perdonar y avanzar

Héctor J. González Montero

“El que es incapaz de perdonar es incapaz de amar”, Martin Luther King – Abstraerse de lo que vivimos a diario para pensar en positivo se nos ha convertido en un desafío algunas veces muy cuesta arriba, sin embargo, debemos intentar por disciplina y convicción dedicar momentos del día a reflexionar, leer, recabar ideas o experiencias que nos permitan escribir unas notas equilibradas en el ánimo de hacer aportes que puedan ayudar en la tan ansiada búsqueda de la reconstrucción del país. Son muchos los problemas que nos agobian y angustian y de muy distintas índoles, económicos, sociales, políticos, morales, que han deteriorado de una forma antes inimaginable nuestra calidad de vida, llevándola a niveles de increíble precariedad y las razones que nos han llevado como país a estos umbrales también han sido variadas y muy complejas. Preguntaba hace poco a un grupo de amigos si en Venezuela, ¿en los últimos 17 años hubo Revolución? Las respuestas también fueron muy variadas; en mi opinión, aun cuando quizás a algunos no les agrade, sí hubo una Revolución si entendemos como ésta un cambio social con estructura de poder con dudosas posibilidades de consolidar la democracia y la libertad como fundamento y principios de respeto, si es bien entendida su génesis que no su desenvolvimiento, convertirse en el inicio de una transformación racional a un sistema de convivencia donde el poder absoluto es el del estado, sin que produzca resultados positivos para la sociedad venezolana. Si pudiéramos trasportarnos a un futuro no tan lejano y con serenidad observáramos hacia atrás, partiendo entonces de la premisa que si hubo Revolución y que ésta ha dejado muchas heridas en la sociedad, obligatoriamente tendríamos que hacer un ejercicio de perdón de unos a otros para poder avanzar y superar de la forma menos traumática el presente para ver hacia delante. Aquí entonces se presenta un dilema entre perdonar y olvidar. Cuando la sociedad experimenta situaciones extremas el perdón no debe implicar el olvido, pero sólo con el único propósito de evitar que se repitan las mismas situaciones. Perdonar es una acción noble y heroica que sana heridas. Hay muchos ejemplos en la historia reciente de la humanidad de esfuerzos colectivos por entender el pasado, respetarlo y superarlo. Y hablo de pasado porque estoy convencido que estamos en una nueva etapa, si se quiere de muchas dificultades porque supone el cambio de un momento histórico a otro todavía poco dibujado que genera incertidumbres. Aun cuando el concepto genera notables discrepancias, la utilización de la Memoria Histórica como mecanismo para asegurar la preservación del pasado sin incurrir en el error de convertirlo en una verdad oficial o pensamiento único, es la forma de concientizar lo ocurrido, despojándolo de la emocionalidad propia de lo vivido para progresar. ¿Sería posible entonces aglutinar a personas sensatas, equilibradas con mucho amor por el país, desprendimiento y sabiduría en torno a un “partido de paz” que haga acopio de valor y pase a la acción con la certeza de que será muy cuestionado? En momentos como los actuales se requiere de mucho coraje para perdonar y avanzar y ello requiere hacer un esfuerzo para ver más allá de los protagonistas, quienes nos podrán gustar o no, para no ignorar las ideas que subyacen detrás de su actuación, porque esto podría ser un error muy costoso para el futuro. Ver nada más el caos y no el bosquejo del nuevo orden sería lamentable y nos impediría aprender para el futuro. Tenemos y estamos obligados a perdonar, a olvidar y erradicar el odio, para poder construir un verdadero país. Quienes hoy apoyan este desastre deben mirar al pasado y no olvidar que hay un futuro mejor. “Antes de pensar en la injuria que hemos recibido, hay que dejar pasar cuanto menos una noche”. “Aquellos hombres que están libres de prejuicios comunes, adquieren otros”. Al único enemigo al que temo es la naturaleza.” “Alejandro, César, Carlomagno y yo fundamos imperios, pero ¿sobre qué cimentamos las creaciones de nuestro genio? Sobre la fuerza. Sólo Jesucristo fundó su reino sobre el amor, y hoy día millones de hombres morirían por él” (Napoleón Bonaparte)

 

0424-4038633

 




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