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Jueves 27 Julio 2017
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En Agenda Sobre la Asamblea Constituyente

En Agenda Sobre la Asamblea Constituyente

Osmel Ramos

La convocatoria presidencial a una nueva asamblea constituyente (AC) ha sido tomada por la oposición como otro justificante para la protesta violenta y para pedir la salida de Maduro, lo que no debe extrañar porque están convencidos -o se lo han impuesto- de que el gobierno cae con un soplido y que, por tanto, no hay que esperar por las elecciones del 2018. En base a esto, hay que ser realista y entender que cualquier propuesta del gobierno para tratar de solventar la crisis, automáticamente será rechazada por la MUD aunque antes la hallan defendido, por una sencilla pero oculta razón: asumir el poder por vía electoral les obligaría a gobernar bajo el marco de una constitución de corte nacionalista y popular como la actual, cuestión que no conviene a los intereses del gobierno de EE.UU, a sus aliados ni a las corporaciones económicas transnacionales, y solo un gobierno por la fuerza (como en el 2002) podría derogarla e imponer otra a la medida de sus intereses o reponer la de 1961, lo que permite considerar como insincero el discurso de la cúpula opositora defendiendo la “Constitución de Chávez”, como la llaman.

Transcurridos 17 años de su entrada en vigencia, resulta prudente revisar algunos aspectos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que pudieran haber quedado desfasados ante la dinámica mundial en campos como la política internacional, la tecnología comunicacional, los DD HH, economía, medio ambiente, etc., y dependiendo del grado de modificación de su articulado entonces se podría transitar la vía de la enmienda, de la reforma constitucional o el de la asamblea constituyente (AC), utilizando Maduro este último “(…) para transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución (CRBV, art 347)” Es de recordar que en el 2008 el Presidente Chávez propuso una enmienda a través de un referendo y fue aprobada parcialmente.

El aspecto jurídico de la discusión sobre la legalidad o no de la convocatoria no será abordado, aun que no creo que sea materia solo de abogados constitucionalistas, pero si conviene prestar atención a algunos de los lados políticos del tema, y lo haré por mis convicciones de revolucionario identifica do con la democracia socialista. Un primer aspecto a destacar es que del discurso presidencial anunciando la convocatoria de la AC lo que mas ha resaltado es que el objetivo inmediato de la misma pareciera ser enfrentar a la actual situación de violencia política, lo que constituiría un error, teniendo en cuenta que la actual diregencia opositora seguirá en la vía de la violencia con esta o con cualquier constitución, porque su objetivo es tomar el poder como sea, de allí el rechazo automático a la convocatoria y la negativa a reunirse con la comisión coordinadora del proceso, pese a que un año atrás los sectores mas radicales pedían una AC y que, además, los nueve puntos que propone Maduro para la discusión de la AC en esta fase de consultas pueden ser modificados o aumentados.

También es de resaltar que antes y durante el anuncio, el Presidente habló con firmeza, pero en forma de reto, que este sería el año de profundización del socialismo, motivando aún mas la reacciones impensadas de la MUD, y desde la óptica democrática, revolucionaria, creyente en el diálogo, en la crítica y en la autocritica como principios revolucionarios, es oportuno recordar que el texto constitucional establece que “El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las ciudades políticas que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables (art 6)”, elementos estos a tomar en cuenta y contrastarlos con un mapa electoral nacional que muestra una sociedad políticamente polarizada en bandos con suficiente fuerza para no ser exterminado por el otro, por lo que es erróneo pensar que hay condiciones para que alguna de las partes puede imponerle pacíficamente a la otra su proyecto de país; eso solo será factible cuando uno de los bandos pueda desarrollar un proceso de crecimiento social cuantitativa y cualitativamente, imposición mas difícil de concretar cuando hay intereses externos involucrados en la situación, y eso, aunque no nos guste, es una realidad. En medio de tanta inestabilidad una cosa si debe estar clara, y es que atrincherarse radicalmente tras la barricada de su particular verdad no contribuye a la realización del esperado diálogo o de una concertación que facilite para un futuro mediano y largo plazo la confianza en que se haga realidad la posibilidad constitucional de alternabilidad electoral en el poder.

Pensamiento. –

“En la democracia no todos los procesos son exitosos, son un intento, y se empieza, y se vuelve a empezar, hasta que se logre”.

Luís Ugalde

 




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