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Viernes 28 Abril 2017
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Espejo de Vida La irreverencia

Espejo de Vida La irreverencia

Héctor J. González Montero

Si me pidieran una lista de cuáles son los problemas modernos de los que tanto se habla hoy, aparte de que la lista no me cabría en este espacio que ocupa la columna “Desde el Corazón”, que la irreverencia. Dice el diccionario sobre la “reverencia” que es el respeto que tiene alguien a otra persona, y naturalmente descuido otras definiciones como: inclinación del cuerpo en señal de respeto o veneración, y obviamente tratamiento que se da a los religiosos investidos de cierta autoridad porque a éstos se entiende la reverencia, como la virtud de adorar, de dar respeto y acatamiento a una autoridad para mí, la única espiritual superior. En primer lugar, es Dios. Y dice el diccionario también que lo contrario de reverencia es “irreverencia”. Y por tanto, la irreverencia es la incapacidad, casi siempre moral y espiritual, de prestar acatamiento, respeto hacia las cosas oficiales, importantes o sagradas; añadiendo hecho o dicho irreverente. Así que, cuando hablo de irreverencia como uno de los problemas del hombre moderno, no estoy pensando tanto en la irreverencia hacia las autoridades gubernamentales o eclesiásticas, algunas de las cuales se la han ganado a pulso y dogmatismos, y en no pocas ocasiones nuestras mediocridades sin santidad no se hacen dignas de respeto. Y el hombre moderno, librepensador, soberbio y creído progresista, no se deja engañar o amedrentar por títulos y por vestiduras, a menos cuando creen que “su política bien vale una misa”. En teoría, el hombre moderno, exige calidad moral, integridad y honestidad en todo. Más bien estoy pensando en la irreverencia ante la vida misma. El hombre, con todo su saber actual, parece ignorar que la vida es lo más importante de la persona. Que toda persona, por el hecho de vivir, tiene no sólo el derecho, sino también la sagrada obligación de vivir una vida digna, de reverencia a la propia vida que Dios le ha dado, y la de los demás. Aquí han convertido a muchos en fieles reverentes a un ídolo y a una doctrina olvidando su propia vida, maltratando su cuerpo en vida, con pésima alimentación, descuido ,falta de atención médica, falta de unidad vecina y familiar, la verdadera reverencia se olvida y acusan de irreverentes a quienes no participamos de ese show, adorar al líder supremo. El hombre puede perderle reverencia a la vida de muchas maneras. Una de las más directas es la autoeliminación, al cometer suicidio que se comente de muchas maneras o la de asesinar a los bebés que no pueden defenderse y son asesinados sin respeto por sus vidas. Otras manifestaciones de irreverencias, como las faltas de respeto a las cosas oficiales e importantes, están cada día en los medios de comunicación en papel o en las ondas. ¿Pues no es irreverencia supina, que alguien que vivió por más de 25 años haciendo política de altas esferas, ahora viéndose investigado por sus millonarios haberes, declare que: “la política le importa un pito”, cuán irreverente consideraríamos, el crecimiento de imputados, que malversaron fondos públicos, se enriquecieron así mismos?; ¿no es irreverente que sin herencia conocida o sean millonarios o millonarios de un solo suspiro. Cuántos serán los irreverentes venezolanos que no tenemos por qué rendir tributos a quien no se lo merece y menos anteponerlos a nuestras creencias, valores fundamentales y familiares. ¿No es una vergonzosa irreverencia que hayan niños mal alimentados en las calles y el Estado se dedique a decir que hay que comprar armas de guerra modernas y dotar a otras de fusiles lo cual suponen impresionantes gastos extras? Leí una historia de un joven universitario que abrumado por los problemas, puso sobre su mesa de estudio una foto de una chica desnuda, un fajo de billetes, una jeringuilla hipodérmica de inyectarse droga y una pistola. Luego escribió una nota: “Si la vida no es más que eso, la solución no es más que esto” y se pegó un tiro. Había perdido la reverencia por la vida en general, y luego la perdió, por la suya propia. La irreverencia en estos casos es simplemente entender que el ser humano debe expresar su sentir y hacerlos públicos, sin miedo a ser tildado de irreverente a una ideología que plaga de miseria al ser humano.

0424-4038633

 




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