Search
Viernes 28 Abril 2017
  • :
  • :

En Agenda No existen…pero vuelan!

En Agenda No existen…pero vuelan!

Osmel Ramos

Circunstancias históricas y recientes han convertido a Venezuela en pieza apetecible para los centros de poder político, económico y militar de EE.UU. Nuestra estratégica posición geográfica en el Caribe y Suramérica, la cercanía a EE.UU. y el poseer importantes reservas de recursos naturales estratégicos para el desarrollo de la mayor potencia económica y militar del mundo (petróleo, gas, minerales, agua, etc.), son circunstancias geográficas y naturales que siempre habían estado bajo el control de EE.UU., gracias a haber contado hasta años recientes con gobiernos que habían hipotecado la soberanía de nuestro país, situación de dependencia que empezó a cambiar a partir del primer gobierno de Chávez y se expandió hacia otros países de la subregión con el triunfo de gobernantes de izquierda y progresistas, por lo que los presidentes chavistas se han convertido en la primera piedra de la columna del dominó, ¡sí cae arrastra a los demás!

El asumir una posición no sometida a la política exterior estadounidense y rescatar la soberanía nacional por parte de estos gobiernos condujo a concretar cambios en la geopolítica de esta parte del mundo históricamente controlada según la conveniencia de EE.UU., y con el impulso del liderazgo de Chávez se lograron materializar nuevas alianzas regionales (ALBA, Unasur, Celac y Petrocaribe), se abortaron típicos acuerdos comerciales neoliberales (ALCA y TLC) y se logró darle una pequeña sacudida a la OEA cuando, a raíz del golpe contra Zelaya en Honduras, se firmó la Carta Democrática Interamericana que, por cierto, no la suscribieron EE.UU. ni Canadá, países que piden -y votan sin estar adheridos a ella- se le aplique a Venezuela.

Todos estos factores fueron suficientes para provocar la reacción estadounidense contra estos irreverentes gobiernos, en especial el de Chávez, y ahora el de Maduro, iniciando la elaboración de un amañado expediente contra Venezuela como parte de un plan en el que EE.UU. ha venido delimitando la ruta para una eventual intervención extranjera en nuestro país de no poder derrocar al gobierno sólo con la fuerza opositora interna, estrategia tan amplia en cuanto a tiempo, formas y ejecutores que ha llevado a EE.UU. a actuar directamente o a través de operadores externos como Almagro y algunos expresidentes derechistas y de gestión poco ejemplar, y lógicamente, de sus operadores internos (MUD y AN).

Entre los marcadores de la ruta intervencionista destacan, uno, Obama declarando a Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria contra EE.UU.; dos, amenazas del anterior jefe del Comando Sur de EE.UU. advirtiendo que “(…) podríamos intervenir en Venezuela por razones humanitarias y a petición de algún organismo de la región”, y del nuevo jefe al advertir que “(…) la creciente crisis humanitaria en Venezuela puede eventualmente obligar a una respuesta regional”; adicionalmente, un vocero del Departamento de Estado (Mark Toner) manifestó que “(…) no estamos impulsando la expulsión de Venezuela de la OEA en este momento. Sin embargo, sí pensamos que la OEA es el lugar adecuado para lidiar con su situación actual”, quedando clara la intención de restarle importancia a los nuevos foros políticos de la región aún fuera de su control (Unasur y Celac) y tratando de fracturar a la ALBA a través de uno de sus brazos más activos, Petrocaribe, para lo cual han promovido dos Cumbres Energéticas del Caribe (2015-2016), urgiendo a los países asistentes a, uno, diversificar sus fuentes energéticas (de acuerdo); dos, confiar más en las inversiones privadas y reducir su dependencia de Petrocaribe (¡Cuidado!) y, tres, invitación a estrechar lazos comerciales y militares con EE.UU. (!!!).

Es evidente la estrategia de EE.UU. para aislar a nuestro país debilitando las alianzas subregionales donde no ejerce control y buscar expulsar a Venezuela de las otras (Mercosur y OEA), así como ir tejiendo un cerco financiero internacional, generando un contexto donde encajan demasiado bien casi todas las acciones ejecutadas por la AN, tales como las declaratorias de “emergencia humanitaria en Venezuela” y de “abandono del cargo del Presidente” (Sin competencia en ninguno de los dos casos); destitución de los magistrados del TSJ sin cumplir con los procedimientos constitucionales; usurpación de funciones de otras ramas del Poder Público; terca decisión de mantenerse en desacato ante el TSJ y, ahora, acusar al gobierno de usar armas químicas prohibidas (por lo mismo EE.UU. acaba de bombardear a Siria), mientras siguen convocando a manifestaciones supuestamente pacíficas que luego son desviadas hacia otros fines terminando en violencia callejera.

PENSAMIENTO.-

“Tenemos el ejército más fuerte del mundo, y en ocasiones tenemos que torcer el brazo a los países que no quieren hacer lo que queremos, a través de métodos económicos, diplomáticos y a veces militares”.

Barack Obama




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *